Antes de Instagram.
Antes de TikTok.
Antes de que Facebook supiera absolutamente todo sobre tu familia.
Hubo una red social donde podías cambiar el fondo de tu perfil, meter código HTML que probablemente no entendías, poner una canción que empezaba automáticamente y decidir públicamente cuáles ocho personas de tu vida eran más importantes que todas las demás.
Era una combinación perfecta de creatividad, música, amistad y caos digital.
MySpace.
Durante algunos años, MySpace no era simplemente otra página de internet. Era uno de los lugares más importantes de toda la web. En mayo de 2006 recibió más de 51 millones de visitantes únicos solamente en Estados Unidos, mientras Facebook registraba unos 14 millones en la misma medición. Pocas semanas después, Hitwise llegó a clasificar MySpace como el sitio web más visitado de Estados Unidos durante una semana de julio.
Y después ocurrió algo increíble.
Facebook llegó.
MySpace comenzó a perder usuarios.
En 2011, una compañía que había sido comprada seis años antes por 580 millones de dólares terminó vendiéndose por alrededor de 35 millones.
Parecía uno de los grandes cadáveres de internet.
Pero en 2026 la historia acaba de recibir otro giro.
Los actuales propietarios de MySpace dicen que quieren intentarlo otra vez.
Entonces, ¿qué pasó con MySpace?
MySpace nació en 2003
MySpace apareció en agosto de 2003 dentro de eUniverse, una compañía de marketing online que posteriormente pasó a llamarse Intermix Media. Entre las figuras centrales del proyecto estaban Tom Anderson, Chris DeWolfe, Brad Greenspan y otros miembros del equipo de eUniverse.
La inspiración más evidente era Friendster, una red social que ya estaba demostrando que las personas querían crear perfiles y conectarse con amigos online.
Pero Tom Anderson veía un problema.
Friendster era demasiado rígido.
Los perfiles se parecían demasiado entre sí.
MySpace iba a permitir algo muchísimo más peligroso:
que los usuarios hicieran lo que quisieran.
Wired describió años después cómo Anderson imaginaba un servicio que combinara elementos de Friendster, Blogger, MP3.com y Craigslist, con páginas suficientemente flexibles para individuos, bandas, cineastas y todo tipo de comunidades.
Eso terminó convirtiéndose en una de sus mayores fortalezas.
Y también en uno de sus mayores desastres visuales.
Tu perfil podía ser absolutamente horrible
MySpace dejaba modificar partes del perfil utilizando HTML y CSS.

Eso significaba que una persona que jamás había construido una página web podía copiar código encontrado en algún sitio y transformar su perfil completamente.
Fondos animados.
Cursores personalizados.
Texto parpadeante.
GIFs.
Imágenes gigantes.
Colores que probablemente violaban alguna convención internacional.
Botones.
Contadores.
Videos.
Música.
Wired describía aquellos perfiles como páginas capaces de convertirse en auténticas cataratas de HTML y hojas de estilo.
Y nosotros pensábamos que aquello se veía espectacular.
Era internet antes de que todo terminara convertido en los mismos rectángulos blancos perfectamente alineados.
Tu MySpace podía ser feo.
Pero era tu feo.
Y sin darte cuenta estabas aprendiendo un poquito de código
Esta es una de las cosas más interesantes de recordar hoy.
Muchísimas personas terminaron tocando HTML por primera vez simplemente porque querían que su perfil tuviera un fondo negro con llamas y una canción de Linkin Park.
No estaban estudiando programación.
Estaban intentando impresionar a alguien de su escuela.
Pero para hacerlo copiaban etiquetas, modificaban colores, movían elementos y descubrían qué ocurría cuando rompían el código.
MySpace convirtió personalizar una identidad online en algo mucho más parecido a construir tu propia pequeña página web que a llenar un formulario.
Ese nivel de libertad fue una parte central de lo que diferenciaba a MySpace de otros servicios sociales de la época.
Y entonces estaba Tom
Si abriste una cuenta en MySpace durante aquellos años, probablemente ya tenías un amigo.
Tom.
Tom Anderson aparecía automáticamente como amigo de nuevos usuarios, convirtiendo aquella sencilla fotografía suya sentado frente a una pizarra en una de las imágenes más reconocibles de los primeros años de las redes sociales.
Era perfecto.
Todavía no habías agregado a nadie.
No tenías comentarios.
Nadie conocía tu perfil.
Pero Tom estaba ahí.
Tom siempre estaba ahí.
Quizá no conocía tu nombre.
Quizá jamás visitaría tu página.
Pero técnicamente era tu amigo.
Mucho más confiable que algunas personas del Top 8, si somos sinceros.
El Top 8 convirtió la amistad en una tabla de posiciones
Después llegó una de las ideas más socialmente destructivas jamás creadas por una página web.
Top 8.
Podías seleccionar ocho amigos destacados para que aparecieran directamente en tu perfil. MySpace incluso conserva documentación para administrar el Top 8 en su sistema.
Sobre el papel parecía inocente.
En la vida real podía iniciar una guerra.
¿Por qué Carlos estaba en tu Top 8 y yo no?
¿Por qué me bajaste del segundo lugar al sexto?
¿Por qué tu novio está primero si llevan juntos tres semanas?
¿Por qué TOM sigue ahí?
Una red social había convertido las jerarquías invisibles de la amistad adolescente en una interfaz pública.
Brillante idea para aumentar interacción.
Absolutamente terrible para la paz mundial.

MySpace entendió la música antes que muchas otras redes
Pero MySpace no habría sido MySpace sin música.
Bandas independientes podían crear perfiles, subir canciones, publicar fechas de conciertos y hablar directamente con potenciales fanáticos. Wired documentó cómo grupos como Hawthorne Heights utilizaron MySpace para construir audiencias enormes sin depender exclusivamente de radio y televisión tradicionales.
Eso cambió la relación entre músicos y público.
Antes podías descubrir una banda porque aparecía en MTV.
Porque una estación de radio la programaba.
Porque una revista escribía sobre ella.
Ahora también podías descubrirla porque alguien la tenía de amiga en MySpace.
O porque escuchaste una canción automáticamente al entrar en un perfil.
O porque una banda desconocida decidió agregarte.
MySpace terminó funcionando como red social, página personal y plataforma musical al mismo tiempo.
En 2026, el sitio que todavía permanece activo continúa presentándose principalmente alrededor de música, artistas, fotos y videos.
La canción del perfil decía demasiado sobre ti
Elegir la música correcta era importante.
Aquella canción comenzaba cuando alguien entraba a tu perfil.
Era prácticamente tu banda sonora oficial.
Podías poner algo oscuro.
Algo romántico.
Algo deprimente.
Algo agresivo.
O una canción que claramente estaba dirigida a una persona específica y luego fingir que no tenías idea de qué estaba hablando.
MySpace convirtió la música en parte de tu identidad pública de una manera que anticipó muchas de las formas en que hoy compartimos gustos culturales online. Su integración con artistas y música fue una de las características que definieron la plataforma durante su auge.
En poco tiempo MySpace explotó
El crecimiento fue absurdamente rápido.
Para mayo de 2006, comScore contabilizaba aproximadamente 51,4 millones de visitantes únicos estadounidenses en MySpace. Facebook todavía rondaba los 14 millones.
Ese verano ocurrió algo todavía más impresionante.
Durante la semana que terminó el 8 de julio de 2006, Hitwise informó que MySpace había recibido una proporción mayor de visitas estadounidenses que cualquier otro sitio web medido, por encima incluso de páginas como Yahoo y Google.
Piensa en eso.
No era simplemente la red social número uno.
Durante aquel momento concreto, MySpace estaba compitiendo por ser el lugar más visitado de internet en Estados Unidos.
Rupert Murdoch vio el futuro y sacó la chequera
El crecimiento llamó la atención de News Corporation, el gigantesco conglomerado controlado entonces por Rupert Murdoch.
En julio de 2005, News Corp. anunció la adquisición de Intermix Media, propietaria de MySpace, por aproximadamente 580 millones de dólares en efectivo.
En aquel momento podía parecer muchísimo dinero por una red social relativamente joven.
Poco después comenzó a parecer una ganga.
MySpace seguía creciendo.
Los adolescentes estaban ahí.
Los músicos estaban ahí.
Las marcas querían estar ahí.
Y News Corp. aparentemente había comprado una posición central en el futuro de internet.
El problema era que el futuro de internet cambia muy rápido.
Mientras MySpace celebraba, Facebook estaba creciendo
Facebook había comenzado en 2004 con una filosofía muy diferente.
MySpace decía:
haz lo que quieras con tu perfil.
Facebook decía:
todos vamos a utilizar básicamente el mismo diseño.
Al principio, MySpace parecía muchísimo más divertido.
Facebook era limpio.
Controlado.
Casi aburrido.
Pero precisamente esa estructura ayudaba a que Facebook ofreciera una experiencia más consistente mientras se expandía hacia universidades, escuelas, lugares de trabajo y finalmente hacia prácticamente todo el público.
MySpace podía ser maravilloso.
También podía tardar una eternidad en cargar porque alguien había colocado quince GIFs, cuatro videos y una canción automática sobre un fondo brillante.
La libertad tenía un precio.
Y normalmente ese precio era tu navegador pidiendo misericordia.
En 2008 ocurrió el cambio que nadie quería admitir
Durante años MySpace había sido claramente más grande.
Pero Facebook crecía muchísimo más rápido.
En abril de 2008, datos mundiales de comScore mostraron que Facebook alcanzó aproximadamente el mismo número de visitantes únicos mensuales que MySpace —alrededor de 115 millones cada uno— y comenzó a superarlo globalmente.
La batalla todavía no había terminado en Estados Unidos.
Pero la dirección ya era evidente.
Facebook estaba creciendo internacionalmente.
MySpace estaba comenzando a estancarse.
Y una red social tiene un problema particularmente cruel cuando empieza a perder usuarios.
La gente va donde está la gente.
Una red social puede morir porque tus amigos se fueron primero
Ese es uno de los aspectos más importantes de la caída de MySpace.
No necesitas odiar una red social para abandonarla.
Solo necesitas descubrir que tus amigos están utilizando otra.
Si cinco personas se mudan a Facebook, quizá mantienes ambas cuentas.
Si veinte se mudan, comienzas a revisar Facebook más seguido.
Si todos están allí, MySpace puede seguir funcionando perfectamente…
pero ya no tienes una razón para entrar.
Investigaciones posteriores sobre la competencia entre redes sociales utilizarían precisamente el colapso de MySpace frente a Facebook como uno de los casos más claros de cómo la atención y actividad de los usuarios pueden migrar rápidamente entre plataformas conectadas socialmente.
El producto no tenía que romperse.
La comunidad podía simplemente mudarse.
News Corp. intentó arreglarlo
MySpace cambió diseños.
Cambió ejecutivos.
Intentó reposicionarse.
Se enfocó cada vez más en música y entretenimiento.
Pero cada gran rediseño también tenía un problema:
la gente que todavía amaba MySpace muchas veces amaba precisamente lo que MySpace estaba tratando de cambiar.
Aquella red social caótica donde construías tu propio rincón de internet estaba convirtiéndose lentamente en algo más controlado.
Mientras tanto, Facebook ya había ganado la batalla por la identidad social real.
Tus compañeros.
Tu familia.
Tus fotografías.
Tus eventos.
Tu vida cotidiana.
MySpace terminó intentando descubrir qué quería ser al mismo tiempo que su mayor competidor estaba definiendo qué sería una red social durante la próxima década.
En 2011 llegó una cifra brutal
News Corp. había pagado aproximadamente 580 millones de dólares por Intermix/MySpace en 2005.
Seis años después, en junio de 2011, vendió MySpace a Specific Media.
Precio reportado:
35 millones de dólares.
Eso representa una caída de valor espectacular.
Una compañía que pocos años antes parecía estar en el centro del futuro digital ahora era vendida por una fracción de su antiguo precio.
Y la noticia incluyó otro golpe: grandes recortes de personal acompañaron la operación.
El imperio había terminado.

Pero MySpace todavía tenía una carta: la música
Specific Media compró el sitio junto con una estrategia orientada hacia entretenimiento y música.
Justin Timberlake también estuvo vinculado con aquel intento de reposicionar la marca, mientras MySpace trataba de reconstruirse como plataforma enfocada en artistas, descubrimiento musical y contenido cultural.
Tenía sentido.
La música había sido una de las cosas que MySpace había hecho mejor.
El problema era que el mundo de la música online también había cambiado.
YouTube.
Spotify.
SoundCloud.
Bandcamp.
Redes sociales modernas.
Los artistas ahora tenían muchas otras maneras de encontrar audiencias.
MySpace ya no era la única puerta.
Y después MySpace perdió una parte de su propia historia
En 2019 ocurrió uno de los episodios más dolorosos para cualquiera interesado en preservar la cultura de internet.
MySpace confirmó que una migración de servidores había provocado que fotos, videos y archivos de audio antiguos —incluido contenido anterior a 2015— dejaran de estar disponibles. Reportes de la época señalaron que la pérdida podía afectar años de música publicada por millones de artistas.
Eso era especialmente grave porque MySpace no había sido simplemente una red social.
Había funcionado como archivo de toda una escena musical.
Bandas pequeñas.
Demos.
Canciones que quizá nunca aparecieron en otro lugar.
Fotografías.
Videos.
Pedazos de internet de los años 2000.
Mucho de aquello simplemente desapareció.
El internet puede parecer permanente.
No lo es.
MySpace nunca desapareció completamente
Aquí viene la parte extraña.
MySpace todavía existe.
En 2026, Myspace.com continúa funcionando y publicando contenido relacionado con artistas, música y entretenimiento. Su propia página sigue describiendo el servicio como un lugar para descubrir y conectar con música, fotos y videos.
Incluso su centro de ayuda continúa documentando funciones de perfiles y cuentas.
Pero obviamente no es el MySpace de 2006.
Para la mayoría del público, su nombre pertenece más a la nostalgia que a la vida digital cotidiana.
Hasta ahora.
Porque en 2026 MySpace quiere volver
En julio y agosto de 2026, los actuales propietarios de MySpace, los hermanos Tim y Chris Vanderhook, revelaron que están trabajando con la idea de relanzar nuevamente la plataforma. No han anunciado todavía una fecha concreta de lanzamiento.
La noticia apareció alrededor de un nuevo documental dedicado a la historia de MySpace y provocó inmediatamente una oleada de nostalgia online.
Y aquí está lo interesante.
Los propietarios han hablado precisamente de construir algo diferente a las redes sociales actuales, criticadas frecuentemente por algoritmos, scroll infinito y sistemas diseñados para maximizar constantemente la interacción.

Eso plantea una pregunta fascinante:
¿y si precisamente lo viejo de MySpace fuera ahora su ventaja?
Las redes sociales modernas son mejores en casi todo
Vamos a ser justos.
Instagram es más sencillo.
TikTok recomienda contenido muchísimo mejor.
Facebook construyó una red social global gigantesca.
Spotify resuelve la música.
YouTube resuelve el video.
Discord resuelve comunidades.
MySpace intentaba hacer veinte cosas a la vez.
Y muchas las hacía de una manera técnicamente terrible.
Pero había algo que las plataformas modernas fueron eliminando lentamente.
La sensación de que tu página era realmente tuya.
Hoy todos nuestros perfiles se parecen
Tu Instagram tiene la misma estructura que el mío.
Tu TikTok también.
Tu Facebook.
Tu perfil en prácticamente cualquier plataforma moderna sigue reglas visuales estrictas.
Cambias fotografías.
Texto.
Contenido.
Pero no cambias realmente el espacio.
MySpace era diferente.
Entrar en el perfil de alguien podía sentirse como entrar en su habitación.
Quizá estaba ordenada.
Quizá era un desastre.
Quizá sonaba música terrible.
Quizá tenía colores imposibles.
Pero tenía personalidad.
Y el Top 8 era horrible… pero era humano
Las redes sociales modernas esconden gran parte de nuestras jerarquías sociales detrás de algoritmos.
MySpace simplemente las ponía en la página.
Aquí están mis ocho personas favoritas.
Buena suerte a todos los demás.
Era cruel.
Era infantil.
Era innecesario.
Y quizá por eso todavía lo recordamos.
Todo MySpace tenía esa sensación de internet hecho por personas que todavía no sabían exactamente cómo debía comportarse una red social.
Porque nadie lo sabía.
Estábamos inventando las reglas mientras utilizábamos el producto.
MySpace pertenece a una internet que ya no existe
Una internet donde las páginas podían ser feas.
Donde los usuarios todavía construían buena parte de su identidad online manualmente.
Donde descubrir una banda podía ocurrir porque alguien desconocido te agregó como amigo.
Donde una fotografía mediocre de un hombre llamado Tom podía convertirse en una de las caras más reconocibles de la web.
Donde elegir ocho amigos podía causar problemas reales el lunes en la escuela.
Y donde una canción que comenzaba automáticamente podía decir más sobre tu estado emocional que diez publicaciones.
Entonces, ¿qué pasó con MySpace?
No hubo una sola causa.
Facebook creció más rápido.
La actividad social migró.
MySpace tuvo problemas para mantener una experiencia consistente mientras seguía ofreciendo enorme libertad de personalización.
Los cambios corporativos y rediseños no consiguieron detener la pérdida de usuarios.
La música dejó de ser una ventaja exclusiva.
Y una red social que depende de que todos tus amigos estén ahí puede deteriorarse rápidamente cuando esos amigos comienzan a marcharse.
Pero MySpace no murió porque internet dejara de querer redes sociales.
Murió precisamente mientras las redes sociales estaban conquistando el mundo.
Otra compañía terminó definiendo cómo funcionarían.
Y quizá todavía no hemos visto el último capítulo
En 2011 habría sido fácil escribir el epitafio.
En 2019 habría sido todavía más fácil.
Pero en 2026 MySpace sigue técnicamente vivo y sus propietarios dicen que quieren volver a intentarlo.
¿Funcionará?
Nadie lo sabe todavía.
No hay una fecha oficial de relanzamiento ni suficientes detalles como para saber qué forma tendría una nueva versión.
Pero existe algo que MySpace posee y una startup nueva jamás podría comprar fácilmente:
recuerdos.
Millones de personas recuerdan su primer perfil.
Su canción.
Su fondo.
Su Top 8.
Y por supuesto…
su primer amigo.
Tom.
Quizá MySpace nunca vuelva a dominar internet.
Probablemente sería absurdo esperar que lo hiciera.
Pero si consigue recuperar aunque sea una pequeña parte de aquella sensación de internet personal, caótico y extraño que lo hizo especial…
tal vez todavía quede espacio para MySpace.
Porque antes de que los algoritmos decidieran qué debíamos mirar, MySpace nos dejaba decidir cómo queríamos que se viera nuestro pequeño rincón de internet.

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